viernes, 7 de febrero de 2014

Panico ante la verdad



Me quedé sin habla. Me dolían los ojos, me tumbe en la cama. De pronto note una horrible sensación, que me recorría todo el cuerpo. Era yo, en aquella desazón la causa del conflicto. Me mire en el espejo, me enjuague la cara. Era yo la persona por la cual ellos habían cortado, me sentía fatal. Intente hablar con ellos, pero no pude, me seguían insistiendo con la misma pregunta. ¿Quién envió esa foto? Gracias a ustedes han roto, me detuve un instante en seco. Me pare a pensar, me pregunte : ¿Quería que pasara esto?, me preguntaba continuamente. Era yo, la persona de la que dependía que volvieran aquellos dos individuos. Me dirigí hacia aquel móvil, que sonaba continuamente. Lo encendí y mire fijamente lo que decían. Eran los amigos de aquellos dos que me intimidaban, cogí el teléfono y llame a una amiga, la cual era de fiar, le conte lo que sucedió y sin embargo me dio su opinión. Me dijo que le echara la culpa a ella, pero yo no era tan cruel para hacer tal cosa, volví a detenerme. Mire de nuevo al móvil, lo cogí y desbloquee a aquellas personas, las cuales había separado. Cuando fui a echarme aquella culpa, mi amiga me volvió a llamar, me dijo que no digiera nada, hice lo que ella me decía, y sin embargo, aquella extraña sensación desaparecía poco a poco, pero me quedaba la duda. ¿Y si hubiera dicho la verdad que hubiera pasado? Mi sensación de desazón  desparecio. Explique lo sucedido a aquella chica, la cual estaba deprimida, y gracias a mi volvieron a salir.

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